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SEGURIDAD NACIONAL

A la actual dilución de fronteras entre lo interior y lo exterior, se añade que hoy los Estados, no son ya entes territorialmente bloqueados, sino espacios fluctuantes de poder económico, político, tecnológico, cognitivo y científico que operan en un escenario en el que el aliado militar puede ser, a la vez, socio, competidor económico o adversario político, de cuyo contexto se deriva que la seguridad del Estado, la paz mundial, el progreso de las sociedades, el bienestar y libertades de los ciudadanos, en definitiva, su seguridad, se juega en una partida mundial cuyo resultado depende de todos. Por ello, desde hace tiempo, persiste la exigencia de acceder a un sistema mundial que permita abordar un gran número de problemas estratégicos que rebasan el modelo fundado en las soberanías nacionales y demanda instituciones con un poder común por encima del estatal, que haga posible la solución de problemas para los que el Estado resulta insuficiente que, para que tenga carácter vinculante, requiere que el Estado reconozca su competencia.

La necesidad de colaboración internacional resulta esencial en cualquier problema de seguridad y, muy especialmente, en aquellos que están produciendo una mayor exposición y vulnerabilidad relacionados con las tecnologías de la información e incremento de la importancia del ciberespacio en el que, la asimetría, bajo coste y anonimato, le hacen un ámbito propio para ser utilizado por el crimen organizado, terrorismo y es un campo de interés preferente para los servicios de inteligencia, que deriva en una necesidad exponencial de su protección mediante un desarrollo decidido de la ciberseguridad, en cuyo seno se demandan acciones complementarias entre Administraciones públicas, sector privado y ciudadanos, con implicaciones directas del sector industrial, el comercio, las empresas, los profesionales y los propios ciudadanos a nivel individual.

La multiplicación de las dimensiones de la seguridad, y sus interacciones, plantea la necesidad de integrarlas en una visión holística y optar por una cultura y sistema que la lidere. Mediante la Estrategia de Seguridad Nacional 2013, España, superando otras alternativas basadas en culturas que tuvieron un papel protagonista en momentos diferentes como la de defensa, interior, diplomática o de inteligencia, consideradas insuficientes para los nuevos requerimientos de la seguridad nacional, opta por la “cultura del Ejecutivo”, bajo el liderazgo y dirección del Presidente del Gobierno, la responsabilidad del Gobierno, con implicación de todas las Administraciones públicas y la colaboración de la sociedad en su conjunto, concibiendo a la Seguridad Nacional como un servicio público objeto de una política de Estado. Se regula mediante ley, lo que resulta una novedad en el ordenamiento jurídico nacional.

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